Lejos de la clasificación hay que mirar el futuro

La selección nacional de fútbol la tiene complicada. Matemáticamente tiene chances, los números dicen que la clasificación al mundial de Rusia es todavía factible pero la realidad futbolística nos pone bien lejos.

Los resultados últimos nos ubicaron donde sea tal vez el lugar que nos corresponde estar en directa proporción a lo que se invierte en el deporte en el Paraguay. Es hora de entender que las cuatro clasificaciones seguidas, de Francia a Sudáfrica, han sido solo producto del talento de una generación de buenos jugadores y con un recambio también bueno.

El estado paraguayo es de los que menos invierte en infraestructura deportiva en la región. Nuestro fútbol se mueve en una precariedad que asusta, una realidad que explica nuestras ausencias consecutivas en la élite del fútbol mundial. Basta ver donde practican o entrenan el 90% de las inferiores y escuelas de fútbol a nivel país. Los campos dan pena, imposible pretender que nuestros chicos crezcan técnicamente. Se les enseña a jugar por arriba. La pelota al piso nunca. El estado del campo no lo permite. Crecen tirando centros y cuando llegan a profesional queremos que la jueguen como los que crecieron entrenando y jugando en buenos campos y con todas las necesidades satisfechas.

La APF debería impulsar, de diversas maneras, el mejoramiento de los campos de juego alternativos en los clubes y no andar habilitando campos de juegos horribles para los partidos de inferiores. También la UFI.

Otro tema desatendido es la formación de entrenadores. Pasa mucho en nuestro medio que para pagar poco o nada ponen al frente de las formativas a gente que no está preparada para ello. Para ayudar a un ex jugador del club que la está pasando mal le dan la sub 14 o la sub 15 sin siquiera saber qué idea tiene este hombre de lo que es estar en las formativas. Entrenadores cómo estos normalmente priorizan resultados sin importarles el cómo. Les es igual jugar bien, intentar poner la pelota al piso o ganar como sea aunque para ello haya que agredir al adversario o simular lesiones no existentes. Nada de formación. Solo importa ganar porque si pierden mucho es muy probable que pierda, el entrenador, su cargo.

Allí entra a tallar lo más importante. La formación del directivo. Es este el que toma las decisiones más importantes. Si el entrenador, hablamos del que apuesta a su formación, se capacita, el médico, el kinesiólogo, el masajista, el preparador físico, el entrenador de arqueros, todos los que están en el negocio del fútbol se capacitan porque no habría de hacerlo el dirigente. Dirigentes capaces de comprender que la dirigencia de estos días no puede ser la misma de hace diez o quince años atrás.

El fútbol es un gran negocio y para entenderlo hay que capacitarse. Un dirigente que se precie de capaz debería poder sentarse a conversar con un entrenador para conocer que ideas tiene este con respecto por ejemplo a las divisiones inferiores antes de contratarlo. A veces el dirigente puede no saber de un tema pero es un excelente administrador y generador de recursos y entonces es allí donde tiene que tener la capacidad de entender que necesita de asesor o un mánager en el tema estrictamente futbolístico.

Mientras sigamos desatendiendo las inferiores, poniendo en manos de ineptos a los chicos y los clubes sigan manejados por el poder de billetera de dirigentes soberbios nuestro fútbol seguirá dependiendo del talento, que lo hay y mucho, de nuestros jugadores. Hoy por hoy con el solo talento no basta.

Nuestro fútbol necesita adecuarse a estos tiempos. Estas eliminatorias se encargaron de mostrarnos en donde estamos y los resultados de mostrarnos en donde la dirigencia debe poner las fichas. En el fútbol paraguayo todo está por hacerse porque pérdida la ilusión de estar en Rusia hay que mirar el futuro ahora.

Foto: @Albirroja

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